Conocé mas sobre la Artritis Reumatoidea

Conocé mas sobre la Artritis Reumatoidea

La Artritis reumatoidea es una enfermedad crónica que no tiene cura, pero puede ser tratada.

  • El diagnóstico y el tratamiento precoz son esenciales para prevenir la aparición de secuelas.
  • Se trata de una afección inflamatoria autoinmune y sistémica, que afecta al 1% de la población. Puede manifestarse a cualquier edad. Los síntomas inician con dolor en las articulaciones, acompañado de rigidez y tumefacción articular, sobre todo en manos y pies.

La artritis se define como la inflamación de una articulación, lo cual se evidencia a través de cambios en la temperatura, aumento de tamaño, dolor y limitaciones funcionales en la misma. Las causas de la artritis son diversas, incluyendo desde traumatismos hasta una alimentación inadecuada.

En particular, la artritis reumatoide es una enfermedad que surge cuando el sistema inmunológico identifica como extrañas ciertas partes de las articulaciones, lo que desencadena una inflamación crónica. Esta condición forma parte del grupo de enfermedades reumáticas autoinmunes sistémicas (ERAS).

Aunque afecta principalmente a las articulaciones, la artritis reumatoide puede provocar síntomas que trascienden a otros sistemas del cuerpo, manifestándose también en formas generales, respiratorias, neurológicas, oculares y cutáneas.

La artritis reumatoide (AR) tiene un componente genético; sin embargo, la presencia de genes específicos, como el HLA DR4, no garantiza su desarrollo, siendo necesarios otros factores ambientales. Entre estos, destacan el consumo de tabaco, la obesidad, las dietas ricas en alimentos ultraprocesados, la falta de actividad física y las infecciones periodontales.

Esta afección es más frecuente en mujeres y generalmente se presenta en la mediana edad. Según el estudio EPISER, realizado por la Sociedad Española de Reumatología (SER), se estima que más de 300. 000 personas en España padecen artritis reumatoide, y se diagnostican aproximadamente 20. 000 casos nuevos cada año.

Históricamente, la artritis reumatoide ha sido una de las enfermedades reumáticas más incapacitantes, hasta la llegada de tratamientos más avanzados.

Síntomas de la artritis reumatoide

Los síntomas de esta enfermedad se manifiestan principalmente en las articulaciones periféricas, como manos, pies, muñecas, hombros, codos, caderas y rodillas. Se caracteriza por afectar a más de cinco articulaciones (poliartritis) de manera simétrica. Estas articulaciones pueden ser grandes, medianas o pequeñas.

El dolor y la hinchazón son consecuencias de la inflamación de la membrana sinovial, mientras que la rigidez se presenta especialmente por las mañanas o tras periodos prolongados de inactividad.

Este proceso inflamatorio puede ser intenso, ocasionando erosiones en los huesos de la articulación. La enfermedad generalmente se desarrolla en periodos de exacerbación (brotes) y remisión.

La inflamación crónica también puede impactar otros órganos, como el corazón, los pulmones o los riñones, por lo que se considera una enfermedad sistémica o generalizada. En los episodios más activos, la artritis reumatoide puede ocasionar fiebre, fatiga, astenia, pérdida de peso y disminución del apetito.

Diagnóstico de la artritis reumatoide

El diagnóstico de la artritis reumatoide se lleva a cabo principalmente de manera clínica, complementado con pruebas adicionales como el factor reumatoide, el péptido cíclico citrulinado y varios marcadores inflamatorios. Las radiografías son útiles para identificar la presencia de erosiones en las articulaciones.
En ocasiones, la inflamación articular puede resultar difícil de identificar durante la exploración física. En tales situaciones, la ecografía musculoesquelética desempeña un papel fundamental, ya que ha demostrado ser efectiva para detectar inflamación cuando la evaluación física no logra hacerlo.

Existen criterios de clasificación que, aunque no deben emplearse como diagnósticos definitivos, permiten estimar con bastante precisión la probabilidad de que una persona padezca artritis reumatoide (AR). Los avances en técnicas de laboratorio e imágenes han facilitado diagnósticos más tempranos, lo que a su vez ha mejorado el pronóstico para los pacientes con esta enfermedad.

¿Cuál es la prevalencia de la artritis reumatoide?

Según el estudio EPISER, realizado por la Sociedad Española de Reumatología (SER) sobre la prevalencia e impacto de las enfermedades reumáticas, se estima que en España hay más de 300. 000 personas que sufren de artritis reumatoide, y cada año se diagnostican alrededor de 20. 000 casos nuevos. Este dato es particularmente relevante, ya que la artritis reumatoide se considera la afección reumática más incapacitante.

Tratamiento

En cuanto al tratamiento de la artritis reumatoide, los objetivos principales son controlar el dolor y la inflamación, prevenir los brotes, mejorar la calidad de vida, evitar el daño articular y mantener la funcionalidad del paciente. Para lograrlo, es crucial implementar un plan de tratamiento integral y multidisciplinar que incluya una dieta saludable, el control del peso, la modificación de hábitos perjudiciales (como el consumo de alcohol y tabaco), el cuidado de la salud mental y la atención farmacológica.

En el ámbito farmacológico, cada vez hay más opciones terapéuticas disponibles para controlar casos severos. Por lo general, se utilizarán fármacos modificadores de la enfermedad (FAME) sintéticos como primera línea de tratamiento. Si se presenta un fallo en el tratamiento, un control inadecuado o cualquier otro inconveniente, se considerarán los FAME avanzados, que incluyen terapias biológicas o inhibidores de quinasas.

La gran mayoría de los casos de artritis reumatoide pueden tratarse de manera muy efectiva, permitiendo que los pacientes lleven una vida prácticamente normal.